Coproducciones, plataformas y cine alternativo en auge
El BAFICI es uno de esos eventos que marca el inicio del año en el cine argentino, convirtiéndose en el primer vistazo a lo que nos traerá la pantalla nacional. Este año, se llevará a cabo del 15 al 26 de abril, y ya se confirmaron algunos títulos nacionales que generan expectativa, como “La verdadera historia de Ricardo III, la película” de Marcelo Piñeyro y “CIN3 FILI4” de Raúl Perrone.
El festival siempre trae consigo un aire de renovación y muchas ganas de hacer cine. A pesar del contexto incierto que vivimos, hay un impulso notable en las escuelas de cine y entre los nuevos realizadores. Como dice Porta Fouz, hay una especie de reacción que motiva a los cineastas a seguir creando. Este escenario está impulsando alternativas como el “cine de guerrilla”, donde la autogestión y los equipos reducidos son la norma. Este tipo de cine se caracteriza por su independencia, en el que los realizadores pueden contar sus historias sin tantas ataduras.
El nuevo cine argentino: coproducciones internacionales y con plataformas
Argentina se encuentra bien posicionada en el mundo del cine gracias a su amplia red de acuerdos internacionales para coproducciones, facilitados por el INCAA. Esta dinámica permite compartir costos, acceder a fondos y lograr una mayor visibilidad en el extranjero. Los socios incluyen a países como España, Francia, Italia, Brasil y muchos más, lo que significa que tanto el elenco como el equipo local tienen un rol activo en cada producción.
Un claro ejemplo de esta tendencia es “La Virgen de la Tosquera”, una película coproducida con México y España. Aquí, varias productoras aportaron talentos clave, lo que demuestra que un proyecto argentino puede tener colaboraciones de varios países. Esta práctica da pie a que las producciones no sean únicamente nacionales, lo que trae consigo retos y oportunidades.
Las plataformas de streaming también han cambiado el juego. Pueden cubrir costos y contratar productoras, pero muchas veces retienen derechos de distribución. Por ejemplo, en el caso de “Argentina, 1985”, se aseguró un trato después de terminado el rodaje. Esta flexibilidad es clave en un momento en el que la asistencia a los cines ha disminuido considerablemente.
El renacimiento del cine de guerrilla
Mientras las coproducciones son una alternativa, no todos pueden acceder a ellas. Por eso, el “cine de guerrilla” vuelve a tener protagonismo. Este tipo de proyecto se mantiene en pie con el esfuerzo colectivo de un equipo que apuesta a un mismo sueño. Tamara Leschner, actriz y directora, comparte su experiencia al realizar su ópera prima, “Te amo, Antoño”. Ella destaca que aunque financió gran parte del proyecto, fue la colaboración y el apoyo de su equipo lo que permitió que la película se realizara.
El contexto actual trae también nuevas oportunidades. Con más herramientas y tecnología a disposición, los cineastas pueden emprender proyectos de menor escala, aprovechando redes y plataformas para mostrar su trabajo. De hecho, se estima que más del 60% de las películas que se lanzarán en 2026 serán independientes, sin contar con el respaldo de grandes estudios.
No todas las películas nacionales llegan al cine
Sin embargo, la producción no garantiza la distribución. De las 116 películas argentinas que se presentaron en el último BAFICI, solo el 15% logró un estreno comercial en salas de cine. Muchos títulos pasan inadvertidos, estrenándose solo en centros culturales o plataformas.
El desafío es que un proyecto llegue efectivamente a las pantallas. En un año donde la asistencia a los cines ha bajado drásticamente, se abren interrogantes sobre el futuro de nuestras películas nacionales. El INCAA también juega su parte, financiando proyectos, pero la realidad es que el cine independiente y las coproducciones se están volviendo esenciales para la industria local.
Parece que los argentinos tenemos por delante un año lleno de propuestas, pero también una incertidumbre sobre cuántas de esas historias llegarán a cautivar al público en las salas.